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El histograma

Por Óscar Colorado Nates*

Evaluar una fotografía en la pantalla de la cámara puede darnos malas sorpresas. Aunque han crecido en tamaño, los monitores LCD son demasiado pequeños para detectar errores como vibrados, pero también la imagen puede lucir más clara u oscura (sub-expuesta o sobre-expuesta) y no darnos cuenta. La fotografía puede estar incorrectamente expuesta y, para cuando llegamos a la computadora y nos enteramos será demasiado tarde.

El histograma ¡al rescate!

La mejor manera de evaluar una fotografía es mediante una gráfica denominada “histograma”.

El histograma es mapa de la distribución de tonos de una imagen, discpuesto como una gráfica. El eje horizontal va desde los tonos más oscuros ha los más claros, y el eje vertical muestra el número de píxeles de esa gama. Mediante esta representación  gráfica de la luz en una exposición se puede comprender mejor la luminosidad de una fotografía.

Si en la gráfica aparecen columnas en los extremos es que se perdió totalmente el detalle hacia el negro puro (izquierda) o hacia el blanco puro (derecha).

¿El histograma ideal?

Así como no puede existir una “exposición correcta” sino una exposición deseada, el histograma es diferente para cada fotografía. Si hacemos una imagen por la tarde donde predominan las sombras, el histograma lucirá con más columnas hacia la izquierda. Si hacemos la fotografía de un gatito blanco sobre una sábana, la gráfica estará más abigarrada hacia la derecha en la zona de las luces. No existe un histograma ideal ni correcto.

Falta de contraste

El cómo debe lucir una fotografía es una de las grandes decisiones del fotógrafo. El histograma puede ayudar mucho a saber si la fotografía tiene suficiente contraste.

Si en los extremos del histograma no hay columnas, indica ausencia de negros o blancos, lo que puede indicar una imagen de bajo contraste.

Cuando la gráfica luce como una “U”, es decir con columnas más altas a la izquierda y derecha indica que tenemos una fotografía muy contrastada.

¿Dónde se ve el histograma?

En algunas cámaras compactas se puede activar el histograma durante la visión “en vivo”, y aparece como un pequeño recuadro con la gráfica que se mueve constantemente dependiendo de lo que estemos encuadrando.

En las cámaras réflex también se puede ver el histograma en el modo “en vivo” (live view). Sin embargo es importante recordar que las cámaras réflex están diseñadas para encuadrar a través del visor óptico. En las réflex y compactas (si son de un nivel intermedio o alto) se puede revisar el histograma en el modo de reproducción (PLAY).

En la vista detallada se muestra toda la información relacionada con la fotografía y ahí puedes ver también el histograma.

Los principales problemas en la exposición de una fotografía son la sub-exposición y sobre-exposición y de manera más grave aún que una fotografía se queme en la zona de las luces o se empaste en la zona de las sombras. Todos estos conceptos los veremos en nuestros siguientes posts.

Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

El Zoom digital ¿amigo o enemigo?

Por Óscar Colorado Nates*

Existe un zoom natural, que proviene del cambio físico en la longitud focal. Gracias al objetivo zoom, una cámara compacta puede contar con distintos tipos de longitudes focales, desde un angular hasta un telefoto o medio telefoto.

Sin embargo existe la posibilidad de crear un zoom artificial, a partir de multiplicar los pixeles. De modo que mediante una operación de software se puede agrandar la imagen. Esto tiene un costo: el deterioro en la calidad de imagen.

Este ejemplo es la misma escena realizada con el zoom óptico y la fracción de la derecha se realizó con el zoom digital. Por supuesto es la misma cámara, una Canon PowerShot S100.

Puedes notar que la imagen se degrada notablemente en dos aspectos: detalle y color. Es cierto también que se ha mejorado un poco la tecnología para mostrar imágenes ampliadas, sin embargo la pérdida de nitidez y alteraciones cromáticas presisten.

Normalmente en los menús de la cámara puede desactivarse la opción del zoom digital.

De modo que el zoom digital es una de las formas más efectivas de arruinar una imagen. Si realmente necesitas una gran longitud focal, entonces compra una cámara súper zoom, pero no esperes que tu equipo compacto puede resolver el nivel de detalle que promete el fabricante con el zoom digital.

Es mejor poner en “off” el zoom digital y no usarlo.

El segmento azul indica el rango que implica zoom digital con la indicación “x20” es decir, se aumenta la imagen 20 veces.

La gran mayoría de los teléfonos móviles con cámara tienen un lente de longitud focal fija, y el zoom es digital. Ya podrás imaginar que la degradación en la calidad de imagen de un sensor pequeño con un zoom digital es muy grande y también es importante evitar esta situación.

Conclusión

Seguramente habrás visto que algunas cámaras lucen una ostentosa etiqueta donde presume las características del equipo en cuestión y aparece algo así como “x20 ZOOM DIGITAL”.

Este es uno más de los argumentos de venta que los mercadólogos pretenden usar para convencer al consumidor de las bondades de su cámara en particular. Sin embargo esto se queda en un truco de marketing.

Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Sensor APS-C y longitud focal

Por Óscar Colorado Nates*

No existe ningún componente más caro en una cámara digital que el sensor.  Sus costos de producción son elevados y la ecuación es muy sencilla: entre más pequeño el sensor, más barato.

Tradicionalmente en las cámaras réflex se trató de aprovechar la óptica que se utilizaba en la fotografía analógica, sin embargo producir un sensor del tamaño exacto de un negativo de 35mm resultó durante un buen tiempo demasiado caro para ser comercialmente competitivo.

De modo que la mayoría de los fabricantes de réflex digitales adaptaron un sensor un poco más pequeño conocido como APS-C (de Advanced Photo System type-C).

El sensor APS-C

Los sensores APS-C tienen una tamaño variable que va de los 20.7×13.8mm hasta 28.7×19.1mm.  Estos formatos son más pequeños que el cuadro completo de 35mm que es de 36x24mm.

En términos prácticos esto permitió que las cámaras réflex digitales estuvieran al alcance del público consumidor, y no reservadas a los profesionales.

Hoy en día una réflex digital puede comprarse por menos de $1,000 dólares, pero una cámara de formato completo cuesta entre $3,000 y $3,500 dólares. ¿Por qué la diferencia del costo? Por el tamaño del sensor. De modo que los sensores de tamaño APS-C hacen asequible la fotografía digital réflex.

A pesar de ser más pequeños que el cuadro completo (full frame) su calidad de imagen es realmente muy buena: mucho mejor que la de cualquier compacta y sus diminutos sensores.

¿Algún pero?

Sí, y es que como las cámaras y su óptica estaban diseñadas para un cuadro más grande, al utilizar un sensor más pequeño ocurre un fenómeno de “recorte” (crop factor). Esto no es necesariamente malo porque incluso aprovecha la mejor parte de los lentes que es el centro.

Sin embargo sí hay un efecto importante: el ángulo de cobertura disminuye. Por ejemplo, cuando se monta un objetivo de 28mm en una cámara con sensor APS-C, el ángulo original de cobertura de 76º se reduce a unos 40º. Igualmente, si colocamos un objetivo de 50mm en un sensor APS-C, el ángulo de 46º se reduce a unos 25º.

Como no es muy común comprender los objetivos en términos de ángulo sino de longitud focal, entonces se hace una conversión. En el caso de Canon se multiplica la longitud focal por 1.6 y en Nikon por 1.5 (porque los sensores son ligeramente distintos en tamaño).

La siguiente tabla muestra las equivalencias de diferentes longitudes focales con un factor x1.6

Longitud focal original(Full frame) Longitud focal equivalente
Sensor APS-C
Ángulo de cobertura
(Full frame)
Nuevo ángulo de cobertura con el recorte en APS-C (aprox.)
28mm 45mm 74º 46º
35mm 56mm 62º 39º
50mm 88mm 46º 29º
85mm 136mm 27º 17º
100mm 160mm 23º 14º
200mm 320mm 12º
300mm 460mm

Lo anterior puede dar una falsa impresión, pues si colocamos un objetivos 50mm en nuestra cámara con sensor APS-C, podría parecer que tiene una longitud focal de unos 88mm y por lo tanto estar haciendo una foto con un medio telefoto.

Aunque la longitud focal de este objetivo indica 18-55mm, como se usa en cámaras con un sensor APS-C equivale a 29-88mm, es decir, cubre un ángulo desde un angular hasta un medio telefoto.

Al principio una desventaja de una cámara APS-C es que no se podían utilizar objetivos grandes angulares o súper grandes angulares, pues el factor de recorte hacía que se comportaran como objetivos de longitud focal más larga.

Afortunadamente hoy ya existen muchos objetivos dedicados exclusivamente a cámaras con sensores APS-C que cubren toda la gama de ángulos. Por ejemplo, Canon ofrece un objetivo zoom ultra gran angular denominado Canon EF-S 10-22mm que se convierte en un 16-35mm al efectuar el cálculo de longitud focal x 1.6

¿Y hay otros formatos de sensores?

Además del APS-C, existen algunos estándares como el Micro Cuatro Tercios (Micro 4/3) como el que usan Panasonic y Olympus donde el factor de conversión es de x2 es decir, un objetivo de 20mm se comporta con un ángulo equivalente a uno de  como uno de 40mm.

En resumen

Siempre que se revise la longitud focal de un objetivo, es muy importante saber exactamente el factor de conversión para saber su equivalencia en el estándar de 35mm.

Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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El modo automático

Por Óscar Colorado Nates*

Todas las cámaras cuentan con un modo automático. Como su nombre lo indica, la cámara se encarga de prácticamente todo (excepto encuadrar y presionar el botón de obturación).

Todas las cámaras cuentan con un modo automático.

Con el modo automático la cámara ejecuta todas decisiones necesarias para que la fotografía luzca como la ven nuestros ojos (aproximadamente).

  • Mide la luz
  • Decide el enfoque
  • Acciona el flash si no tiene suficiente luz.
  • Regula los parámetros de exposición: tiempo de obturación, apertura del diafragma y sensibilidad ISO.

El modo automático es el corazón de las point & shoot (apuntar y disparar) y es la clave de la popularización en masa de la fotografía. Como vimos anteriormente, antes lograr que la fotografía tuviera una exposición adecuada ya era todo un reto. Gracias al modo automático no hace falta preocuparse de nada.

Debates

A pesar de lo conveniente de esta modalidad de disparo, muchos profesionales suelen insistir en usar la cámara siempre en modo Manual. Sin embargo esto no siempre es buena idea porque es como llevar un Ferrari a un embotellamiento de tráfico e insistir que es mejor la transmisión manual.

En una carrera, donde el piloto quiere tener el control absoluto de la potencia del motor esto es totalmente cierto, pero en el embotellamiento es algo innecesario y doloroso (habrá que ver cómo le queda el pie del embrague al conductor después de una hora en el tráfico).

Hay otra razón importante para usar el modo automático: Es usual que después de una sesión de fotos al usar el modo manual guardemos nuestra cámara porque terminó el trabajo del día. Vamos de regreso a casa cuando, de pronto, se nos presenta una escena increíble: sacamos la cámara, apuntamos y ¡click!

Al llegar a casa nos damos cuenta que la foto no sirve y perdimos lo oportunidad porque habíamos ajustado todo a la escena con la que estábamos trabajando, pero la foto que queríamos captar en la calle tenía condiciones totalmente distintas y la fotografía no sirvió. Es una buena práctica el dejar la cámara en el modo automático al finalizar una sesión de trabajo; así la cámara siempre estará lista para trabajar en cualquier condición de luz.

Desventajas

Pero no todo es maravilloso con el modo automático, y hay buenas razones por las cuales el fotógrafo profesional prefiere tomar el control manual.

Prioridad al tiempo de obturación. La cámara está programada para tomar ciertas decisiones. Por ejemplo, su prioridad es evitar que la fotografía salga vibrada (movida) o que el sujeto aparezca barrido. Hará los ajustes necesarios, pero si el fotógrafo no quiere el flash o busca un efecto con el tiempo de obturación, será imposible de lograr con el modo automático.

Otro problema importante es que la cámara querrá usar un tiempo de obturación mínimo para evitar vibrados y movidos. Además del flash (que a veces sí puede desconectarse en el modo automático) elegirá una sensibilidad ISO demasiado alta, lo que genera imágenes llenas de ruido digital.

Medición de la luz. Por otra parte, la medición de la luz también será un problema, pues la cámara siempre buscará una exposición promedio, y nuestra fotografía puede lucir como una imagen promedio. Además, en sujetos muy claros o muy obscuros tendremos resultados francamente extraños. Si la escena está en contraluz es una invitación al desastre.

El autoenfoque. Si estamos haciendo un plano en profundidad, la cámara decidirá en el modo automático que lo que nos interesa es el primer término (primer plano), pero tal vez lo que nos interesa enfocar es el segundo o tercer término (plano medio) o incluso el cuarto término (plano de fondo). Como la cámara le da prioridad al tamaño de los objetos y su cercanía, enfocará lo que tenga más cerca, pero no necesariamente lo que nos interesa.

El formato JPEG. Otro problema es que muchas cámaras utilizan un formato de archivo .JPEG en el modo automático, y para el profesional es mucho más conveniente usar un formato RAW que le ofrece mucho mayor control en la post-producción.

Conclusión

Los modos de exposición automática se han vuelto cada vez más inteligentes e incluso algunas cámaras cuentan con bases de datos internas que le permite detectar a la cámara si está ante un paisaje, un retrato, etcétera. De ahí vienen todos los términos “Smart Auto” “iA (intelligent auto”, etc., que forman parte del arsenal de argumentos de venta de los mercadologos.

De modo que el modo automático no hay que satanizarlo sino saber usarlo, pero también saber que tiene limitaciones importantes y que el fotógrafo debe conocerlas para saber a qué atenerse.

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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El botón WB: para que los blancos luzcan más blancos

Por Óscar Colorado Nates*

El botón WB es la abreviatura de White Balance. En Canon lo traducen como “balance de blanco” aunque sería más apropiado denominarlo “Equilibrio de blancos.”

Este botón permite corregir el color de la luz captado por la cámara. El color es una de las propiedades de la luz junto con la cantidad, calidad y dirección.

Nuestro sistema óptico ojos/cerebro hacen un gran trabajo para compensar el color de la luz. Sin embargo la cámara capta la luz tal como aparece frente a ella. Esto genera una dominante de color que es una alteración en la calidad de una imagen fotográfica.

Entre los múltiples sistemas de compensación automática se encuentra el equilibrio de blanco y las cámaras pueden tratar de encontrar la compensación adecuada para que la escena luzca natural.

Los sistemas de equilibrio de blanco automático suelen ser más agresivos en las cámaras compactas pero en las réflex es mucho más sutil pues se asume que el fotógrafo desea una imagen lo más parecida a la escena y que sabrá realizar los ajustes correspondientes.

Para equilibrar los blancos lo primero que se necesita hacer es presionar el botón WB que presentará varios íconos.

La temperatura de color se mide en grados Kelvin (K), entre más bajo es el número se agrega más azul y si el número es mayor se agrega amarillo.  Esto permite compensar la coloración.

Automático. La cámara procura hacer una medición de la luz y calcular su color compensando automáticamente. En fuentes de coloración muy agresiva como los focos comunes y corrientes (lámparas de tungsteno) la cámara suele hacer una compensación muy discreta. En términos generales el modo automático suele funcionar bastante bien y si se tira en formato RAW se puede compensar muy fácil y rápidamente el equilibrio de blancos en post-producción.

Luz de día. Es una luz perfectamente equilibrada (5,000K) de modo que una ligerísima compensación cálida hace la fotografía más agradable al ojo humano.

Sombra. Se agregan tonalidades amarillo-naranjas de manera más sutil para compensar la posible coloración azul.

Nublado. La cámara agrega tonalidades cálidas para evitar una escena muy azulosa que da una sensación de frialdad.

Lámpara de tungsteno. Aplica una coloración azul más intensa para compensar las tonalidades excesivamente amarillas/naranjas de la luz de las lámparas incandescentes comunes.
Luz fluorescente blanca. Hay muchos tipos de luces fluorescentes, algunas generan tonalidades verdosas, otras azules. Esta es una compensación para luz fluorescente blanca que aplica tonalidades más amarillas.

Flash. Como la luz del flash es perfectamente blanca, puede lucir artificial, con este setting es posible agregar algunas tonalidades más cálidas.

Personalizado. Es posible calibrar manualmente la coloración de la luz y, una vez compensada, aplicar el equilibrio correspondiente.

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

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Dispara como ráfaga: el modo de avance

Por Óscar Colorado Nates*


Las réflex digitales de la serie Rebel de Canon (450D, 500D, 550D, 600D en Europa) comparten en un solo botón dos funciones: el temporizador (timer) y el modo de avance o de disparo de la cámara. Explicaremos qué es esto y para qué sirve.

El modo de avance

Ordinariamente usamos la cámara disparando una fotografía cada vez. Sin embargo para ciertos géneros como puede ser una pasarela en un desfile de modas, la fotografía deportiva para capturar una jugada o ese Fórmula 1 que pasa a velocidad demencial y en la técnica de barridos (pannings) el modo de ráfaga permite disparar una foto tras otra.

La cámara en teoría podría estar disparando en modo ráfaga por tiempo indefinido. Pero es no suele ocurrir por dos razones:

a)    Estamos disparando en RAW. Estos archivos sin compresión toman mucho más tiempo que un archivo ordinario. En las réflex la operación es increíblemente rápida, pero conforme se van acumulando disparos el buffer de memoria se va llenando hasta el punto en el que la cámara no puede operar más.

El LED rojo se mantiene encendido hasta que la cámara logra procesar y almacenar toda la información. Una solución es utilizar un archivo comprimido, como puede ser el JPEG.

Si, además elegimos un tamaño mediano, la cámara tiene menos información qué procesar y puede seguir disparando. En esta gama el modo de disparo es de unos 3 o 4 cuadros por segundo. En una cámara semi-profesional o profesional el modo de ráfaga puede ser de entre 8 y hasta unos 12 disparos. Esto suele usarse en fotografía deportiva profesional.

b)   La tarjeta de memoria puede ser una gran limitante. Si no usas una tarjeta clase 10 aunque la cámara procese la información rápidamente, la información se encontrará con un cuello de botella al momento de escribir la información. Consulta este artículo para profundizar en el tema de las tarjetas de memoria.

El modo de autodisparo

También conocido como Timer o temporizador, este modo permite retardar el disparo. Esto suele utilizarse en muchas condiciones diferentes como hacer fotografías con poca luz y con tripié. Los tiempos de obturación muy largos (más de 2 segundos) pueden mostrar un vibrado indeseado. El utilizar el modo de autodisparo puede ser de gran utilidad.

Por otro lado también se pueden usar tiempos ajustables de 10 o 2 segundos dependiendo del modelo. En algunos casos es posible configurar el retardo de una manera exacta.

Otra posibilidad interesante de estas cámaras es usar una unidad de control remoto. El control RC-6-Wireless de Canon es muy barato y gracias al sensor infrarrojo frontal, es posible disparar a distancia (particularmente al hacer autorretratos). El modo autodisparar+control remoto permite accionar este útil dispositivo.

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