Archivo de la categoría: Óptica

Objetivos de longitud focal fija y variable (zoom)

Por Óscar Colorado Nates*

Existen dos clases de objetivos: de focal fija y de focal variable. Ambos tienen ventajas y desventajas que es importante considerar al elegirlos.

El objetivo de focal fija: buenos, bonitos y baratos

Como su nombre lo indica, la longitud no varía. También se les conoce en inglés como primes. Los hay desde ojo de pez hasta súper tele-foto.

Debido a que utilizan menos grupos de lentes tienen una calidad óptica superior y menos aberraciones y distorsiones, aún en los más baratos. Generalmente tienen una apertura máxima bastante generosa lo que permite desenfoques del fondo aún en los grandes angulares. Son más compactos y baratos.

Su desventaja fundamental es que no son tan versátiles y el fotógrafo tiene que moverse para poder asegurar el encuadre que necesita.

Los objetivos de focal variable o Zoom: la versatilidad tienen muchos costos

Son objetivos muy versátiles que ofrecen una amplia gama de longitudes focales en un solo paquete. Hoy en día todas las cámaras réflex están equipadas con un objetivo zoom moderado que generalmente cubre longitudes de un angular de 29mm hasta un medio telefoto de unos 88mm. Esto permite flexibilidad al encuadrar sin tener que moverse.

Los zoom son más complicados de fabricar, la corrección de distorsiones es particularmente compleja y se deben agregar más lentes y grupos. El desempeño de calidad, aberraciones cromáticas y distorsiones ópticas es muy variable.

Una desventaja importante es que conforme se usa el telefoto, la apertura máxima del diafragma disminuye. Por eso en la denominación de un objetivo de longitud focal variable podemos leer  Canon EF-S 18-55mm f/3.5-5.6 IS III que significa un rango de 18 a 55mm (equivalente a 29-88mm debido al sensor tamaño APS-C), cuyo diafragma se abre hasta f/3.5 en el extremo angular y se cierra a f/5.6 en el telefoto como apertura máxima.

Un objetivo zoom con una apertura máxima constante y con una calidad óptica superior puede ser muy caro. Mientras que el objetivo kit incluido con la cámara es muy barato, un objetivo como el Canon E-F 17-55mm f/2.8 cubre prácticamente la misma longitud focal pero es muchísimo más caro.

Entre mayor es el ángulo cubierto, por ejemplo un objetivo 18-200mm hay más distorsiones y aberraciones. Es un tipo de objetivo muy versátil, pero cuyo rendimiento en términos de nitidez y calidad de imagen deja bastante qué desear.

Aún los zoom más baratos tienen un precio superior al de un objetivo prime y con peor calidad óptica. Nuevamente, el factor fundamental es la  versatilidad.

A pesar de sus numerosas desventajas, hoy en día suelen ser más populares los objetivos de longitud focal variable.

Realmente vale la pena experimentar con objetivos de longitud focal fija. Aunque no son tan versátiles en el encuadre obligan al fotógrafo a pensar más, a resolver los problemas de composición de una manera activa y ofrecen una visión espectacular por su gran nitidez y la posibilidad de crear desenfoques interesantes debido a sus grandes aperturas.

Después de adquirir una cámara básica es buena idea conseguir un objetivo de longitud focal fija que cubra el equivalente a 50mm para escenas generales y un medio-telefoto de 85mm para hacer retratos. Si usas una cámara con sensor APS-C puedes comprar un objetivo de 28mm y uno de 50mm que cubrirán las longitudes focales descritas.

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

Sensor APS-C y longitud focal

Por Óscar Colorado Nates*

No existe ningún componente más caro en una cámara digital que el sensor.  Sus costos de producción son elevados y la ecuación es muy sencilla: entre más pequeño el sensor, más barato.

Tradicionalmente en las cámaras réflex se trató de aprovechar la óptica que se utilizaba en la fotografía analógica, sin embargo producir un sensor del tamaño exacto de un negativo de 35mm resultó durante un buen tiempo demasiado caro para ser comercialmente competitivo.

De modo que la mayoría de los fabricantes de réflex digitales adaptaron un sensor un poco más pequeño conocido como APS-C (de Advanced Photo System type-C).

El sensor APS-C

Los sensores APS-C tienen una tamaño variable que va de los 20.7×13.8mm hasta 28.7×19.1mm.  Estos formatos son más pequeños que el cuadro completo de 35mm que es de 36x24mm.

En términos prácticos esto permitió que las cámaras réflex digitales estuvieran al alcance del público consumidor, y no reservadas a los profesionales.

Hoy en día una réflex digital puede comprarse por menos de $1,000 dólares, pero una cámara de formato completo cuesta entre $3,000 y $3,500 dólares. ¿Por qué la diferencia del costo? Por el tamaño del sensor. De modo que los sensores de tamaño APS-C hacen asequible la fotografía digital réflex.

A pesar de ser más pequeños que el cuadro completo (full frame) su calidad de imagen es realmente muy buena: mucho mejor que la de cualquier compacta y sus diminutos sensores.

¿Algún pero?

Sí, y es que como las cámaras y su óptica estaban diseñadas para un cuadro más grande, al utilizar un sensor más pequeño ocurre un fenómeno de “recorte” (crop factor). Esto no es necesariamente malo porque incluso aprovecha la mejor parte de los lentes que es el centro.

Sin embargo sí hay un efecto importante: el ángulo de cobertura disminuye. Por ejemplo, cuando se monta un objetivo de 28mm en una cámara con sensor APS-C, el ángulo original de cobertura de 76º se reduce a unos 40º. Igualmente, si colocamos un objetivo de 50mm en un sensor APS-C, el ángulo de 46º se reduce a unos 25º.

Como no es muy común comprender los objetivos en términos de ángulo sino de longitud focal, entonces se hace una conversión. En el caso de Canon se multiplica la longitud focal por 1.6 y en Nikon por 1.5 (porque los sensores son ligeramente distintos en tamaño).

La siguiente tabla muestra las equivalencias de diferentes longitudes focales con un factor x1.6

Longitud focal original(Full frame) Longitud focal equivalente
Sensor APS-C
Ángulo de cobertura
(Full frame)
Nuevo ángulo de cobertura con el recorte en APS-C (aprox.)
28mm 45mm 74º 46º
35mm 56mm 62º 39º
50mm 88mm 46º 29º
85mm 136mm 27º 17º
100mm 160mm 23º 14º
200mm 320mm 12º
300mm 460mm

Lo anterior puede dar una falsa impresión, pues si colocamos un objetivos 50mm en nuestra cámara con sensor APS-C, podría parecer que tiene una longitud focal de unos 88mm y por lo tanto estar haciendo una foto con un medio telefoto.

Aunque la longitud focal de este objetivo indica 18-55mm, como se usa en cámaras con un sensor APS-C equivale a 29-88mm, es decir, cubre un ángulo desde un angular hasta un medio telefoto.

Al principio una desventaja de una cámara APS-C es que no se podían utilizar objetivos grandes angulares o súper grandes angulares, pues el factor de recorte hacía que se comportaran como objetivos de longitud focal más larga.

Afortunadamente hoy ya existen muchos objetivos dedicados exclusivamente a cámaras con sensores APS-C que cubren toda la gama de ángulos. Por ejemplo, Canon ofrece un objetivo zoom ultra gran angular denominado Canon EF-S 10-22mm que se convierte en un 16-35mm al efectuar el cálculo de longitud focal x 1.6

¿Y hay otros formatos de sensores?

Además del APS-C, existen algunos estándares como el Micro Cuatro Tercios (Micro 4/3) como el que usan Panasonic y Olympus donde el factor de conversión es de x2 es decir, un objetivo de 20mm se comporta con un ángulo equivalente a uno de  como uno de 40mm.

En resumen

Siempre que se revise la longitud focal de un objetivo, es muy importante saber exactamente el factor de conversión para saber su equivalencia en el estándar de 35mm.

Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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La estabilización óptica

Por Óscar Colorado Nates*

Uno de los errores más comunes en fotografía es que la imagen luzca vibrada (movida). Uno de los grandes avances en la fotografía ha sido la tecnología que permite reducir las vibraciones, lo que implica poder realizar imágenes en condiciones de luz muy bajas.

Hoy en día prácticamente todos los fabricantes han implementado alguna forma de reducción de ruido, algunas más efectivas que otras y con diferentes aproximaciones.

Los dos tipos fundamentales de estabilización son en los objetivos o del sensor.

Estabilización en el objetivo

Esta forma es una de las más populares y es la aproximación que toman Canon y Nikon. Implica que hay un grupo de lentes en el objetivo que son una especie de elemento flotante que amortigua el movimiento.

Esta tecnología ha ido mejorando notablemente en los últimos diez años y se va sofisticando cada vez más detectando los tipos de movimiento e incluso con mecanismos activos donde se emplean motores y no solamente resortes. La desventaja de este tipo de estabilización: resulta específica para cada objetivo. Otra desventaja es que los encarece un poco más.

En Canon las siglas IS (Image Stabilization) indican que el dispositivo (ya sea solamente el objetivo o la cámara como conjunto) cuentan con estabilización óptica. En un lente como el EF-S 18-55mm IS la “IS” indica la estabilización.

Nikon la denomina con las siglas VR que significan “Vibration Reduction” (reducción de vibración).

Estabilización del sensor

Otras marcas como Olympus y algunos modelos Sony Alpha cuentan con un mecanismo que estabiliza el sensor, no la óptica. Su ventaja es que cualquier objetivo que se monte contará con los beneficios de la estabilización.

El estabilizador se encuentra ensamblado junto con el sensor. Canon y Nikon aducen que este sistema es menos preciso y confiable.

Estabilización digital

Esto es un truco de marketing, pues lo único que hace la cámara es aumentar la sensibilidad ISO todo lo posible para que el tiempo de obturación sea más corto y se pueda congelar la imagen. Esto agrega ruido innecesariamente. Es importante asegurarse que la cámara tenga estabilización óptica.

Algunos fabricantes presumen una “estabilización dual”, es decir, tienen un mecanismo óptico de estabilización y aumentan el ISO todo lo posible al mismo tiempo.

Conclusión

En cualquier caso, es importante asegurar que la cámara u objetivo cuenten con un sistema de estabilización óptica que te permitirá realizar fotografías en condiciones bajas de luz sin tener que utilizar el flash que, muchas veces, puede arruinar la atmósfera y naturalidad en tu fotografía.

 

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

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Los macro-objetivos

Por Óscar Colorado Nates*

La fotografía de aproximación es un género fascinante que implica el poder observar detalles invisibles al ojo humano. Esto, sumado a las altas resoluciones de las cámaras digitales, nos ofrece todo un mundo en miniatura por descubrir.


Buenas noticias para las compactas…

Por un tema de escala, en las cámaras compactas es relativamente fácil crear una fotografía de aproximación o macro. Este tipo de cámaras suele tener un modo macro indicado por el icono con una flor.

Pero en las réflex…

En una cámara réflex el asunto no es tan sencillo, pues se requiere un objetivo especial llamado macro-objetivo. La clave está en poder enfocar a distancias muy cortas. En la mayoría de los objetivos la distancia mínima de enfoque es demasiado grande para capturar con un nivel de detalle propio de la fotografía de aproximación.

 

Gracias a un objetivo macro es posible realizar acercamientos en factores 1:1.

Los objetivos macro suelen rondar los  100mm de longitud focal y son versátiles en la medida de ser útiles tanto para la fotografía de aproximación como para hacer retratos.

Equipo recomendable 

Cámara. Una cámara réflex con pantalla móvil de cámaras como la Canon Reble T3i o la Nikon D5100 es perfecta para hacer fotografía de aproximación sin tener que pagar una cuenta con el quiropráctico por lesiones en la espalda del fotógrafo.

 Objetivo. Un macro-objetivo de 100mm es básico. Canon ofrece también un modelo para sus cámaras con sensor APS-C, el EF-S 60mm f/2.8 Macro. Nikon ofrece una decena de macro-objetivos.

Tripié. Un problema importante de los macro-objetivos es que la profundidad de campo puede ser tan diminuta como sus propios motivos fotográficos. Esto aunado a una longitud focal importante es una invitación a lograr fotografías vibradas. Por eso suele utilizarse un tripié en la macro-fotografía, para asegurar una precisión absoluta. Un buen tripié es caro, pero vale su peso en oro.

Flash anular. Otro accesorio útil para el fotógrafo que desea afrontar la macro-fotografía en serio es un flash anular que permite una iluminación uniforme y difusa del motivo a una distancia muy corta. Este tipo de flash también se usa en la fotografía de moda y produce retratos muy característicos.

Disparador a distancia. Un mando remoto es ideal para evitar cualquier tipo de vibración al presionar el botón de obturación. También se puede utilizar el temporizador de la cámara para evitar cualquier vibración.

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

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Los objetivos angulares

Por Óscar Colorado Nates*

Los objetivos angulares tienen una característica (ya indicada por su propia denominación): su ángulo de cobertura es mayor al del ojo humano. Es una familia grande donde hay diversas variedades, desde el ojo de pez con sus características distorsiones, los súper grandes angulares, grandes angulares y angulares.

Los objetivos angulares son los ideales para el uso en planos de ubicación.

Entre sus ventajas son la posibilidad de abarcar escenas, de modo que son ideales para paisajes pero también para espacios muy pequeños como una habitación.

Son objetivos que tienden a generar profundidades de campo muy grandes, es decir, la mayor parte de la escena luce nítida.

Entre sus desventajas pueden contarse que existen mayores distorsiones qué controlar y corregir por lo que un objetivo súper gran angular de calidad puede ser muy costos. Otra desventaja tiene que ver con el refrán popular “el que mucho abarca poco aprieta”. En la escena se incluyen muchos elementos, pero cada uno luce muy pequeño, de modo que resulta poco específico y no suele enfatizar el punto de interés.

Súper grandes angulares

Ojo de pez (fisheye)

Ejemplo hecho con un objetivo de 15mm Ojo de Pez (Imagen cortesía de Canon)

Es el más angular de los objetivos con un ángulo de cobertura de 180º. Son objetivos muy divertidos de usar porque se asume que no tienen mayores correcciones geométricas y sus deformaciones son muy características. Son objetivos caros y que, desgraciadamente, no suelen tener mucho uso, por lo que se quedan guardados en un cajón la mayor parte del tiempo.

Ultra grandes angulares 

También denominados super grandes angulares, pueden abarcar desde unos 16mm hasta 22mm aproximadamente. Un objetivo de 16mm ofrece una vista muy amplia, pero además muy inusual y puede resultar interesante. Son objetivos difíciles de usar porque se requiere cuidado de contar con un punto de interés claro. Aún los de mayor calidad suelen generar distorsiones importantes cerca de los bordes del cuadro fotográfico.

Son ideales para interiores muy pequeños, como la habitación de un hotel, por ejemplo.

Son una inversión cara, no suelen usarse mucho, sin embargo pueden ofrecer vistas espectaculares y son ideales para paisajes y planos generales panorámicos.

Grandes angulares 

Ejemplo hecho con un objetivo de 24mm (Imagen cortesía de Canon)

Entre los 24mm y 28mm (aproximadamente), cada vez más cámaras compactas abarcan esta longitud focal con la promesa de “cabrán más de tus amigos en la foto”. Efectivamente, son muy útiles para fotografías de grupo. Aunque en menor medida, comparten el riesgo de los súper grandes angulares de ser poco específicos aunque se abarque mucho.

Angulares

Ejemplo hecho con un objetivo de 28mm (Imagen cortesía de Canon)

Entre los 28mm y los 35mm nos encontramos con los angulares moderados. Son un poco más abiertos que los objetivos normales y son una buena opción para la fotografía de calle como alternativa al 50mm. No son particularmente caros y se pueden conseguir objetivos de buena calidad a buen precio, especialmente si son de longitud focal fija.

Ejemplo hecho con un objetivo de 35mm (Imagen cortesía de Canon)

Sobre los retratos

Una nota importante es que los objetivos angulares no favorecen los rostros humanos debido a las deformaciones geométricas. Cualquier objetivo angular tendrá la tendencia a deformar la nariz y si se acerca el fotógrafo demasiado podrá deformar al sujeto de maner muy desfavorable. No son recomendables para este género.

En resumen

Los angulares ofrecen una característica peculiar: ver de una manera en la que nuestros ojos no pueden. De modo que pueden crear escenas que pueden ir de lo peculiar a lo espectacular si se sabe usarlos. Son riesgosos para el principiante que aún no entrena el ojo y que tiende a incluir demasiados elementos en el encuadre.

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El objetivo “normal” de 50mm

Por Óscar Colorado Nates*

El objetivo más parecido a la visión humana es el 50mm. Su ángulo de cobertura de unos 46º es lo más cercano a como ven normalmente nuestros ojos, por eso se le llama normal.

Es un objetivo con numerosas ventajas. Debido a que es de longitud focal fija, tiene mucho menos posibilidades de distorsiones y aberraciones. Puede tener una apertura máxima muy grande lo que le permite al fotógrafo trabajar en condiciones muy bajas de luz.

Este objetivo fue durante muchos años el “caballito de batalla” de los fotógrafos. Las cámaras réflex incluían una óptica de 50mm porque era buena, bonita y barata.

Durante años la óptica de 50mm acompañaba a las cámaras réflex.

Henri Cartier-Bresson, uno de los fotógrafos más destacados del siglo XX decía que nunca debería usarse un objetivo inferior a los 50mm, es decir, no le gustaban los angulares ni los grandes angulares.

Henri Cartier-Bresson con su inseparable Leica y un objetivo de 50mm.

La longitud de 50mm es también la preferida por los reporteros gráficos por su versatilidad y porque ofrece una visión lo más objetiva y veraz posible.

Para comprender la longitud focal, el 50mm es un objetivo muy apropiado, pues es el punto de referencia para comprender la función, ventajas y desventajas de las otras dos familias: angulares y telefoto.

Ejemplo hecho con un objetivo de 50mm (Imagen cortesía de Canon)

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La longitud focal: introducción

Por Óscar Colorado Nates*

Como explicaba en la introducción a la óptica, depende de la situación fotográfica el tipo de objetivo a elegir.

A donde nuestros ojos no llegan

Los objetivos tienen dos propiedades muy interesantes que los hacen diferentes a nuestros ojos. Primero, que pueden abarcar un ángulo diferente. Nuestros ojos nos hacen creer que tenemos una visión enorme, pero no es cierto. Abarcan solamente unos 46º a la vez. Con la óptica fotográfica podemos abarcar desde unos 160º hasta unos 8º (y aún menos). De modo que los ángulos visibles en fotografía son mucho más variados que lo que ofrecen nuestros ojos.

Por otro lado nuestros ojos no pueden realizar acercamientos. Nuestro cerebro puede concentrar su atención en una sola parte de la escena, pero nunca la verá más grande. Este efecto de los telescopios o binoculares lo ofrece la óptica. Una cámara nos permite ver a distancias que es imposible con nuestros ojos.

Esto puede ser muy útil en situaciones muy diversas.

Dos escenarios distintos, dos ópticas específicas

Por ejemplo, si nos comisionan para hacer la fotografía de unas habitaciones diminutas de algún hotel, podemos usar un objetivo con una amplio ángulo de visión y lucirá mucho más grande.

Por otro lado, si nos piden capturar el gesto de un jugador de fútbol, necesitaremos acercarnos muchos, pero no podremos entrar al terreno de juego, por lo que será necesario un objetivo capaz de acercarse a la acción.

En ambos escenarios, todo dependerá de la longitud focal del objetivo.

La longitud focal

Primero, la definición aburrida. La longitud focal, tal como la define el diccionario es la “Distancia entre el centro óptico de la lente (plano nodal posterior) y el punto focal cuando se enfoca al infinito.”

Eso significa que existe una distancia en milímetros y por eso los objetivos pueden denominarse de 50mm, 85mm, 16mm, etcétera.

Esta longitud focal también está relacionada directamente con el ángulo cobertura. Un objetivo de 16mm tendrá un ángulo de toma mucho mayor que uno de 300mm.

El siguiente ejemplo nos servirá para ver la relación entre la longitud focal y el ángulo de cobertura:

Los objetivos pueden clasificarse, según su longitud focal en angulares, normales y telefotos.

En los siguientes posts explicaremos cada una de las familias en detalle.

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