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El número de oro: llave de la composición fotográfica

En una fotografía lo que más nos interesa es que tenga una armonía. Es como una canción: si algo desafina es molesto. A veces en la fotografía puede desafinar una nota, o todos los elementos son como una conversación de muchas personas donde sólo hay caos.

La armonía está presente en la naturaleza. A simple vista no lo parece, sin embargo los griegos –que antes de desestabilizar a la Unión Europea eran muy curiosos y observadores de lo que les rodeaba- reflexionaron sobre esto.

Entre los primeros interesados en la belleza del mundo, la armonía en lo que veía y oía estaba nada menos que Pitágoras (582-500 a.C.). Sí, este pensador griego de la escuela jónica (instruido por las enseñanzas de Anaximandro, Tales de Mileto y Anaxímenes) comenzó a encontrar patrones en toda la creación.
Pitágoras no solamente creó la base científica de las matemáticas y cultivó el concepto del número: principio crucial de toda proporción, orden y armonía en el universo.

Y de hecho también encontró que dicha armonía se podía expresar en términos matemáticos. Todos ubicamos a Pitágoras por las matemáticas, sin embargo sus aportaciones en campos como la música también son fundamentales. Lady Ga Ga le debe todo a Bach y a Pitágoras (bueno, quizá los atuendos no…)

Pitágoras encontró que en la naturaleza se repetía sin cesar un número. Hoy en día ese número es una constante que va desde la conformación del ADN humano, pasando por la forma en la que se distribuyen las hojas de una planta, la pauta de vuelo de un halcón e incluso cómo se configuran y distribuyen las galaxias. A este número se le conoce como Número Phi.

Como el tema tiene sus complicaciones matemáticas, vale la pena revisar algunos vídeos que esclarecerán el asunto aún más.

De modo que el número de oro nos ofrece una forma de organizardiseñar o componer nuestras fotografías.

Como el asunto aún tal vez no quede tan claro como podría, el Pato Donald será de una ayuda formidable.

Los puntos áureos no son cosa del pasado ni de los griegos, está presente en el diseño contemporáneo y el siguiente vídeo nos lo demuestra:

A nuestros ojos les gusta el equilibrio, pero se aburren fácilmente. Realmente nos atraen mucho más las imágenes interesantes, no necesariamente las equilibradas. Y ahí es donde entran los puntos áureos.

Se trata de cómo distribuimos los elementos en una fotografía.

Cuando hacemos un retrato, nuestra primera decisión más obvia sería centrar el motivo o sujeto fotográfico. Sin embargo el resultado obvio y predecible no atrapa nuestra atención. Si nuestro sujeto no está centrado la fotografía se vuelve más dinámica y, aunque no podamos explicarlo, nos acaba interesando más.

La razón está en las proporciones áureas. Como vimos en los vídeos, el Partenón no es cuadrado, tampoco el iPhone, ni siquiera un simpático chocolate Kit-Kat. En fotografía algunas cámaras tienen un visor cuadrado que resulta muy difícil para componer porque todo se equilibra demasiado. Es a lo que Martin Freeman le llama la “tiranía del cuadrado”. Sin embargo en cuanto tenemos que hacer una fotografía rectangular, todo parece mucho más natural.

Cuando tomamos los puntos áureos como referencia para componer nuestra fotografía, los elementos (formas) en la imagen comienzan a ser armónicos.

Los puntos áureos son una referencia fundamental al organizar los elementos en una fotografía. De ellos nace la famosa regla de los tercios, que es una versión simplificada muy común entre los fotógrafos. El inicio de todo son los puntos áureos, probablemente los compañeros más fieles del fotógrafo.

Para quienes les gusta profundizar, la siguiente presentación ofrece aún mayor información:

Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

El reencuadre

Por Óscar Colorado Nates*

Hoy en día, gracias al uso de herramientas de post-producción fotográfica como PhotoShop, Lightroom o Aperture, es más fácil que nunca cambiar el encuadre de una fotografía a posteriori.

El tema ha generado históricos debates. Mientras que algunos se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de un reencuadre, otros lo admiten como cosa de todos los días. Por otra parte, no sólo es el fotógrafo quien reencuadra una fotografía, puede ser un editor quien lo haga.

Vale la pena analizar el tema con el trabajo de tres fotógrafos: Henri Cartier-Bresson, Alberto Korda y Nacho López.

HENRI CARTIER-BRESSON 

Una de las fotografías más importantes por uno de los fotógrafos cruciales del siglo XX. Derriere de la Gare Saint-Lazare (1932) © Henri Cartier-Bresson

Cartier-Bresson es considerado uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX (hay quien lo considera EL fotógrafo). Creó el famosísimo concepto del instante decisivo. Henri Cartier-Bresson era un apasionado de la geometría y la composición. En tal sentido, defendía ferozmente el nunca cortar un negativo ni hacer alteraciones al encuadre durante la ampliación.

Para Cartier-Bresson el crimen” de reencuadrar consistía en que se alteraban las formas y las relaciones visuales y de contenido y que eso formaba parte del hecho fotográfico mismo. Hoy en día hay quienes consideramos al acto fotográfico como un proceso que se da antes (pre-producción), durante (producción) y después (post-producción) de la toma fotográfica misma.

Aunque la postura de Cartier-Bresson podría parecer, a simple vista, una exageración, no deja de tener fundamentos. Efectivamente, una parte importante del mérito fotográfico se encuentra en la habilidad que tiene el fotógrafo por encontrar geometría, arreglos y composiciones interesantes. Si el autor adquiere el hábito de dejar la composición “para después” está formando un vicio del cual después será difícil desprenderse. Aunque hay muchas cosas que se pueden corregir en Photoshop, también es cierto que se puede ahorrar muchísimo tiempo de post-producción al trabajar adecuadamente una imagen desde el principio.

ALBERTO KORDA 

Ernesto “Che” Guevara. Reencuadre por Alberto Korda (1960). © Alberto Korda

Una de las fotografías más famosas e instantáneamente reconocibles del siglo XX es la imagen que hizo Alberto Korda del comandante Ernesto “Che” Guevara.

Sin embargo esta emblemática imagen tiene un original distinto y fue re-encuadrada por su autor.

Alberto Korda, Ernesto “Che” Guevara. Encuadre original (1960). © Alberto Korda

Cuando Korda realizó esta imagen, el “Che” se encontraba en un estrado durante una conferencia de prensa. En el encuadre original no había manera de evitar la figura humana de la izquierda ni la planta a la derecha. Sin embargo la expresión del comandante se encontraba en el momento justo y cuando Korda presionó el obturador creó el estereotipo del rebelde por excelencia. Sin duda se le puede perdonar el re-encuadre que, por otro lado, nunca ha ocultado.

NACHO LÓPEZ

No siempre es el propio fotógrafo quien reencuadra una imagen. Nacho López fue uno de los fotoperiodistas más importantes de México. Sus foto-ensayos publicados en las revistas ilustradas en la década de 1950 son un importante cimiento de la fotografía documental y de autor en México.

Uno de los trabajos más importantes que realizó Nacho López para la revista Mañana fue el ensayo titulado “Prisión de Sueños”, publicado el 25 de noviembre de 1958. En este trabajo, López realizó una historia sobre la cárcel de mujeres. Una de sus fotografías (la número 405601 del Fondo Nacho López) resulta particularmente sugerente porque en el rostro de la mujer que aparece al centro parece resumirse la patética situación de las mujeres que compartían su infortunio.

Sin embargo la composición original tiene algunos elementos distractores importantes: la mujer de la izquierda, la ropa secándose al sol a la derecha. Pero la expresión de la mujer al centro es demasiado valiosa como para desechar la imagen. ¿Qué se puede hacer en una situación así? Reencuadrar la imagen.

Sin embargo con esta fotografía nos encontramos ante un ejemplo interesante de reencuadre, pues es recortada por el propio autor en numerosas ocasiones cuando la presenta en alguna de sus múltiples exhibiciones públicas.

Nacho López, al reencuadrar, opta por una orientación horizontal donde recorta totalmente la figura humana de la izquierda y una buena parte del tercio inferior. La mujer se convierte ahora en un centro de interés mucho más claro sin perder el contexto que la ubica.

En cuanto al editor, se decanta por una composición vertical (más apropiada para una publicación) y también elimina a la mujer de la izquierda, pero en su recorte deja un elemento distractor en la esquina superior derecha.

EN CONCLUSIÓN

¿Reencuadrar o no reencuadrar? ¡He ahí el dilema! El maestro Cartier-Bresson tiene toda la razón, es fundamental cuidar las geometrías y la composición desde el primer momento porque al hacer un reencuadre hay alteraciones en las formas que comienzan a general problemas. Sin embargo también existen casos como el de Alberto Korda donde no hay opción para moverse y es hacer la fotografía como esté o perderla. Korda decidió hacer la foto y reencuadrar posteriormente creando una de las fotografías más icónicas del siglo XX.

Y también tenemos el caso de Nacho López, donde quizá incluso un editor o un tercero decide reencuadrar la fotografía.

La clave del reencuadre no es gritar ¡pecado, pecado! sino entender los pros y los contras. Un fotógrafo debe cuidar siempre su encuadre desde el primer momento, pero tampoco tener miedo de hacer reencuadres en la postproducción. Lo importante es no utilizar el software de edición como una muleta o para disimular errores creados por ignorancia o negligencia.

TU MISIÓN, SI DECIDES ACEPTARLA…

  • Revisa algunas de tus fotografías. ¿Podrían beneficiarse de un reencuadre?
  • Utiliza el software de tu preferencia y edita las imágenes.
  • Sube algunas de tus fotos a tu cuenta de Flickr, coloca un comentario en este post para poder visitarlas y hacer comentarios.  Si no tienes cuenta en Flickr vale la pena que tengas una para poder compartir tus experimentos y trabajos.
  • No olvides dejar algún comentario aquí si tienes alguna duda, pregunta o simplemente para compartir con los demás agentes de la A.L.F.A.L.F.A. tus experiencias
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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

Encuadre: pintores vs. fotógrafos

Por Óscar Colorado Nates

Durante muchos años la relación entre la pintura y la fotografía ha sido complicada. Al surgir en 1839 la fotografía, muchos autores de este nuevo medio volvían la vista a la pintura como la fuente de recursos de composición. Los fotógrafos tardaron cierto tiempo en encontrar (y aceptar) que la fotografía se regía por sus propias peculiaridades y que no era, de ninguna manera, una hermana de segunda categoría de la pintura.

Edgar Degas incluyó en algunas de sus pinturas recortes y elementos que remiten a la fotografía como fuente de inspiración. Retratos en una oficina algodonera de Nueva Orleans. 1876. Edgar Degas.

El proceso de trabajo del fotógrafo es muy distinto al del pintor. El fotógrafo parte del caos, selecciona, escoge un diseño para su fotografía, simplifica donde hay desorden, otorga una estructura y todo esto lo hace gracias a su encuadre. El fotógrafo más que componer una imagen la resuelve.

En la siguiente fotografía de Nicholas Nixon se muestra cómo el autor resolvió una escena compleja donde colocar la imagen unos cuantos milímetros a izquierda o derecha hubiera generado una fotografía totalmente distinta. El fotógrafo resolvió la escena de una cierta manera.

Finalemente, recordemos que como decía Andreas Feininger, el fotógrafo explora, aísla y organiza al realizar una imagen.

 

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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